Es cierto. Justo cuando me amoldo, me confomo y me entrego a la evidencia, ella, la vida, va y me dice:
¿Qué creias? Aún te queda por vivir... esto no era todo.
Me haría falta papel, el de verdad, pero no puedo ni quiero dejar rastro de mí aquí donde estoy. Y mi "aquí" no es esto. Esto es diferente. Puedo escribir y nadie sabe quien soy.
Mi mente no para pero nunca encuentro un momento de tranquilidad. Hoy sí. pero poco.
Cuanto más seguros estamos, más en la cuerda floja nos sentimos, más necesitamos de lo que no tenemos y más desesperados vivimos pero por ansiar lo que hemos querido siempre y no aparecía viendo como pasa el tiempo.
